viernes, 26 de julio de 2013

CERO ENTRE UNOS - CAPÍTULO 002: ODIA LAS CUCARACHAS

 
 
El taller era amplio, pero estaba repleto de cosas. Estaba desordenado pero de alguna manera ese caos seguía una lógica extraña, de una constante curiosidad no resuelta.
 
El que era en esos momentos el último de los hombres conocía perfectamente cada recodo del taller. Se pasaba los días enteros observando impasible todos sus detalles. Aquella maldita máquina le había arrancado los párpados por lo que no tenía otra opción que entretenerse en cada milímetro de chatarra, en cada parte troceada de algún otro, en cada una de las cucarachas que correteaban por la estancia.
 
Las negras hijas de puta estaban criando en sus intestinos. Las notaba acomodarse placidamente en sus entrañas, roer ligera pero constantemente su carne.
La maldita máquina se había llevado todo su cuerpo de cintura para abajo pero de alguna forma había preservado su vida. Con tubos y más chatarra, cachivaches que violaban lo inviolable y aquella pasta preservadora. Se la había extendido por la piel y por dentro. No se infectaba pese a tener todo al aire. No sangraba, no necesitaba comer.
 
La pasta mitigaba el dolor pero no lo eliminaba. Siempre se encontraba al borde del desmayo. Cada vez que la máquina cortaba un pedazo vivía un infierno, pero la maldita pasta de taxidermista le impedía morir.
 
No podía concentrarse para recordar el pasado. Psicólogo de temprana pero exitosa carrera. Con la primera pierna había intentado razonar con la máquina.
 
-         ¡Háblame por favor! – le había espetado - ¿Por qué me haces esto? Anula tu operativa. Soy un hombre, te lo ordeno. Sigue las directivas.
 
Pero la máquina serraba y callaba.
 
De apariencia humanoide, era un revoltijo deforme y oscuro de circuitos. El rey de las malditas cucarachas pero de metal. Dos bombillitas rojas como ojos en una niebla de oxido.
 
 
Todos los días cortaba un poco, lo diseccionaba, lo estudiaba. De vez en cuando, “por navidad”, le volvía a reinsertar lo cortado, colocando mal lo sustraído. Aplicaba un poco de pasta y se paraba a esperar la reacción en el hombre. Reacción que no llegaba. La máquina, que entonces parecía decepcionada, arrancaba el objeto de su experimento y el hombre podía despedirse. Adiós pierna, adiós oreja, adiós costilla…
 
Con la segunda pierna Freud no lo habría hecho mejor.
 
-         ¡Maldito hijo de puta! ¡Máquina desgraciada! – se desgarró la garganta en un bramido de dolor- ¡Para por Dios! ¡Para! ¡Me estás matando cabrón!
 
Para el hombre aquella máquina era “él”, aplicando género a la crueldad.
 
-         ¡Mírame cabrón!
 
¿Por qué no había pedido auxilio? Ahora lo recordaba. Sabía que nadie iría a socorrerle. Todos estaban muertos.
 
Sí, el también lo había estado. Tenía medio recuerdo de su mujer enferma en la cama y el tropezando con el plato de sopa en medio del pasillo. Sin fuerzas para levantarse, muerto entre fideos y porcelana.
 
Y luego suplicando por sus órganos. Paralizado y preservado. Era la cabeza de ciervo en el salón de las cucarachas.
 
La máquina taxidermista iba y venía. Traía más chismes, traía trozos de otras personas. Le cosía partes de otros hombres, de mujeres, de animales. Soltaba un sonido de desaprobación con cada fracaso, con cada parte flácida que no cuadraba.
 
-         ¡Retrasado! ¡Cómo demonios crees que voy a mover un brazo que no es el mío!
 
Pero la máquina no respondía. El hombre se dio cuenta de que era porque no podía el día que le abrió la garganta para estudiar sus cuerdas vocales. El taxidermista parecía emocionado con ese nuevo descubrimiento.
 
Para variar aquella vez no extirpó nada, como adivinando que acallaría para siempre la voz del hombre. Por el contrario, la máquina salio a recolectar los pliegues de otros.
 
 
Entonces la máquina experimentó en si mismo. Introducía trozos de laringe en su cuello. Hacía inexpertos ajustes e intentaba simples gorgoteos.
 
-¡Intentas hablar! ¿Eh, cabrón? Tienes la necesidad de hablar como nosotros los hombres. –todo profesional que se precie debe saber reconocer una obsesión, aún en las peores condiciones - ¿Quieres ser humano, gilipollas?  
 
El hombre se hubiera puesto a reír ante lo irónico de aquella situación. Sin embargo empezó a llorar desconsoladamente. Porque comprendió que aquella máquina nunca entendería una palabra. Por alguna razón aquel compuesto de circuitos se había olvidado de todas las directivas que protegían la integridad humana de cualquier daño.
 
El último psicólogo no podía imaginarse que aquella máquina era un robot de segunda generación. Máquinas que construyen máquinas para funciones secundarias. No tenía directivas de ese tipo.
 
La gran pena llamó la atención del taxidermista. Con gran rapidez unas manos de metal oxidado se aferraron a la cabeza del hombre. Un temblor recorre a la máquina, debatiéndose entre extraer aquellas preciosas y húmedas esferas o dejarlas derramar indefinidamente.
 
Los párpados sin embargo parecen no tener utilidad.
 
-         ¡Mierda!
 
Vuelta al presente. El taxidermista lleva días sin aparecer. En todo ese tiempo la pasta resiste. El hombre vive milagrosamente, entre un dolor a dos pasos del umbral y las cucarachas que colocan sus huevos en lo poco que queda de su intestino grueso.
 
El hombre ha intentado suicidarse en no contadas ocasiones. Pero está paralizado y yace colgado en el medio del taller. Su único consuelo es esperar que el taxidermista corte por fin un poco del cerebro. Que lo desconecte. Pero el muy mamón parece saber que partes son vitales para mantenerle despierto. Como si desease un espectador de su obra. Salvo que el espectador es el actor de la propia performance.
 
-         ¡Ah, ya has vuelto! ¿Qué llevas ahí? Menuda colección traes. Por mucho que te pongas cabezas de niños muertos no vas a ser más humano.
 
 
La máquina se para. Descuelga lo que queda del hombre y se lo pone a la espalda.
Ha tenido un instante de comprensión. Mira al hombre, escucha su diatriba de humano. Recuerda los momentos precedentes. De un robot que hablaba como él.
 
Aquella máquina en la casa del cráneo. Ese robot que le ayudará a que el hombre le entienda. Ha hecho todo lo posible para parecerse a los humanos. Adaptar su fisonomía a la suya, luego estudiar al hombre. Todo para hacerse entender.
 
Para poder transmitir el mensaje…
 



jueves, 30 de mayo de 2013

LA PURA VERDAD (Y, EN PARTE, MENTIRA).

La Orgía de la Victoria en el Clan IlAuster Kra. Yo aún soy muy joven para participar en ella, se me ha prohibido la entrada.

 

Me escondo detrás del Trono que nuestro Líder dejó vacío. Tengo que ver a mi Diosa.

 

Elhena, la Gran Guerrera. Tocarse frente a ella se considera un privilegio. Es la primera que elige a sus amantes en la Orgía. Fue la guerrera más joven de nuestro clan en matar 100 enemigos. La pieza clave en la última batalla. Dicen que ya habríamos perdido la Guerra de no ser por ella.

 

Una fuerte mano me aferra y me saca de mi escondite. Es Ursa Kra, la Madre Guerrera. Todavía mantiene su belleza pese a sus años. ¿Qué tiene? ¿Treinta ciclos? Podría amamantar a medio clan con sus maravillosos pechos. Está compartiendo amor con el Gordo Fanjo, que no cree su buena suerte.

 

-         ¡Ya estás otra vez espiando! ¡Eh, Pequeño Puñal! ¿Ves algo que te guste? – se ríe mientras cambia de postura. Fanjo apenas puede seguir el ritmo de esa magnifica hembra. - ¡Como me recuerdas a tu padre! En la cama era aún más fiero que en la batalla. ¡Cómo me hacia sudar el mal parido! ¡Qué los Dioses gocen de su espada en los Paraísos Eternos!

 

Un grito unánime de aprobación resuena entre los gemidos. Mi padre fue Gran Guerrero antes de morir. Ursa sigue resentida con él, donde quiera que esté, porque renunció a su derecho de carne por mi madre, monógama convencida.

 

 

***

 

La brisa fresca de la noche limpiará los cálidos olores de la velada. La calma se apodera de los cansados. Es cuando intento apoderarme de alguna prenda de Elhena, quizás un lazo de su coleta, imaginando que desato su larga y dorada melena.

 

Voy con sigilo, como un ratoncillo en busca de su queso. Las puertas del Gran Salón se abren de golpe y fracaso. Dos personas muy alarmadas entran en escena.

 

Mi madre con un monje calvo desconocido. Llevo días sin verla, seguro que andaba en alguna misión de las suyas. Tan secreta que ni ella misma sabe donde se mete. Madre despierta a Ursa con malos modos, no se caen muy bien.

 

-         ¡Déjate de formas Mala Rubia! – mi madre es la única que tiene el valor de faltarle el respeto a Ursa – Debes escondernos a los dos inmediatamente. ¡La Pécora nos pisa los talones!

 

 

La Pécora es la líder de las innumerables tropas del Río Muerto, nuestro enemigo. Fue una guerrera de nuestro clan que debió comérsela de lujo a Tatrorik “El Amenazador”, su antiguo líder, traicionándonos con la vida de nuestro Padre Guerrero, Nuevo Lar Grana Kra, como pago.

 

Eso fue mucho antes de que yo naciera, cuando empezó la Guerra. El nombre de la Pécora fue borrado. Se quedó embaraza de Tatrorik y lo decapitó frente a sus 50.000 guerreros. Nadie tuvo redaños para evitar que ascendiera al mando.

 

Intento abrazar a Madre pero dos centinelas se la llevan rápidamente junto al otro hombre. Debe ser alguien importante, porque no se despierta a la gente después de unas celebraciones por nada.

 

Los guerreros se preparan para recibir a la Pécora en nuestro propio campo. Confiados por nuestra última victoria.

 

 

***

 

 

El Campo Mágico me paraliza todo el cuerpo, ni siquiera puedo pestañear. ¿De donde habrá sacado La Pécora esa energía mística?

 

Va acompañada de un fornido joven, que debe ser su hijo Elevan, aún más siniestro que su madre. Dicen que es un estudioso de las Artes Oscuras, a la vez de una amante de la tortura.

 

Todo el clan está apresado, flotando de una manera indecorosa mientras que nuestros enemigos se mofan en nuestra cara. Veo a mi querida Elhena haciendo esfuerzos por liberarse, es la única que hace temblar el campo de éxtasis. Un infame soldado le ha metido la boca en la entrepierna y ha saboreado sus exquisitos jugos.

¡Maldito perro! ¡Si pudiera moverme te arrancaría los dientes! ¡Te sacaría la pútrida lengua que ha deshonrado a mi amada!

 

 

- Vamos a ver – dice la puta traidora – Me vais a decir donde están…He permitido que vuestro insignificante clan de mierda siga existiendo para mantener ocupadas a mis tropas, quizás por una pequeña nota de nostalgia. ¡Pero se acabó!

 

 

Los soldados empiezan a ponernos en fila frente a ella. El primero es el viejo Gago, el más Sabio. Luego ponen a Ursa, no sin resistencia de la Madre Valerosa.

 

-         El niño. Ponle detrás de la tetona. – me colocan detrás de Ursa sin miramientos. Y a mi Elhena detrás de mí. – Bien, como iba diciendo. Me vais a contar todo lo que sabéis. No voy a permitir la mentira. Pero no os preocupéis, la cabeza de los mentirosos no peligrará. Hoy me voy a salir de mi estilo habitual. Porque hoy tenemos esto…

 

 

Cuatro porteadores traen una caja muy especial. Al abrirla hasta yo sé lo que es. Las leyendas hablan de unas vasijas muy especiales. Las 48 Vasijas de Oro de la Verdad. Dicen que todos los Dioses de la Verdad fueron apresados por una mentira en ellas. Dominados por su rencor obligan a responder las preguntas que se formulan en su presencia y penalizan a todo aquel que mienta. Estamos condenados.

 

-         ¡Vamos viejo! Tú que lo sabes todo y bien que te enorgulleces de saberlo. ¿Dónde se esconden la ramera y el monje? Atrévete a faltar a la verdad.

 

-         No te voy a decir nada que te sirva, eso es una verdad. He vivido muchos años, no necesito más que unos segundos para decirte que Sahara y el monje están muertos. Yo mismo he visto sus cuerpos inertes con estos ojos. Y eso que estoy medio ciego.

 

 

Mala jugada. La caja absorbe su esencia vital desintegrando su cuerpo. Gago termina su vida con un acto valeroso pero inútil. Somos 54 personas en el clan las que hemos visto a mi madre y al otro caballero ser escoltados a los sótanos. Ursa no hablará, ni siquiera yo voy a traicionar a mi madre. No dudo de Elhena, pero habrá alguien (siempre lo hay) lo bastante débil para decir la verdad. ¿Quién podría reprochárselo?

 

Nos matarán en cuanto tenga la información. No hay que dudarlo. Exterminarán al clan de raíz. La guerra terminará hoy. Tengo que pensar en algo que pueda decir sin mentir. Se me da bien pensar, más que luchar. Los mayores me llaman el Pequeño Puñal porque soy más certero que una espada. ¡Piensa imbécil! ¡Piensa!

 

 

-         Turno para la vaca gorda– la Pécora estruja un pecho de Ursa clavando sus largas uñas hasta hacerlo sangrar – Llevas décadas envidiando a la guapa Sahara. Tan beata y tan pura como tu nunca serás. La que te quitó el macho. Hoy se lo puedes hacer pagar con creces. ¿Dónde está esa mema? ¡Contesta zorra!

 

-         ¿Sahara? ¿Te refieres a mi gran amiga? No la he visto desde su unión con el Kra. Bendigo su enlace por toda la Eternidad. ¡Puta!

 

 

Ursa desaparece en un instante. Lloro por la Gran Madre. Me hubiera gustado tener el honor de ser elegido por ella cuando hubiera sido mayor, de que gozara mi carne. Nunca ocurrirá. Ahora me toca a mí mentir. Pero tengo que decir la verdad, para que no le toque a Elhena. La verdad. Verdades cortas…Imprecisas. Para no ofender a los Veraces pero confundir a la maldita mujer. ¡Y salvarla a ella!

 

-         Muchachito guapo. ¿No me vas a decir la verdad? Has visto como esos adultos tontos han muerto. La mentira es algo muy malo y doloroso. ¿Qué viste, cuéntame?

 

-         Vi a un hombre. – Intento hablar despacio. Midiendo mis palabras. Los miembros de mi clan se sienten derrotados. Veo en los ojos de Elhena tristeza, pero no me culpa. Llora porque me considera un niño que sucumbe ante la maldad.

 

-         ¿Un hombre? ¡Bien, muy bien! ¿Qué más, precioso? – la muy zorra se relame. Me trata como a un bebé estúpido. El chico fornido sonríe, cree que han ganado.

 

-         Alguien muy importante… - estoy pensando en mi madre, que es importante para mí. Vuelvo a pensar en el otro.

 

-         Un hombre muy importante. ¡Estupendo! ¿Cómo era ese hombre? ¿Iba con una mujer?

 

-         No había visto a ese hombre hasta entonces. – me concentro en el significado completo de su pregunta. No he conocido al monje hasta que ha llegado esta noche. Por lo tanto no se cómo “era” antes – Iba con una bella mujer

 

No me ha preguntado si conocía a la mujer, solo lo que vi. Es algo muy genérico. Cometo el error de pausarme demasiado. Va a formularme otra pregunta debo actuar. ¡Rápido!

 

-         ¿Dónde se…

-         Es un hombre que no conocía – no le dejo hablar. Me libro por los pelos. Hago mi último movimiento – Sigo sin conocer a ese hombre.

 

Señalo al sonriente muchacho. Enfoco todos mis pensamientos en él. Un hombre que no me ha sido presentado, igual que el monje. Sus labios forman un arco profundo, mira a su madre desconcertado.

 

 

-         ¿Éste hombre? ¿Elevan? – la Pécora se gira hacia su hijo. Su mente acostumbrada a la traición ya está actuando - ¡Hijo! ¿Has confabulado contra tu querida madre? ¿Qué oscuro plan te propones? ¡Responde, mala entraña!

 

 

Elevan palidece de terror. Seguro que hace pequeñas jugadas a espaldas de su madre pero nada grave. No obstante hay una insegura culpabilidad que le inquieta. Está obligado a responder.

 

-         Ma…madre. No te estoy traicionando. ¡No hagas caso a ese endemoniado crío!

 

Elevan se siente culpable. Los Dioses Veraces dudan en sus vasijas como actuar. Empiezan a corroer lentamente su carne.

 

-         ¿Ah, no? ¿Qué me dices del humo que está saliendo de tu cuerpo? ¡Eres peor que el aborto de una salamandra! ¿Cuál es tu plan?

 

 

-         ¡Por favor, madre!¡No me hagas esto! Mi plan es nuestro plan. Adueñarnos de la espada mágica. ¡De MRGAN TS LAN, LA ESPADA-GEMA!

 

 

Un silencio se adueña del salón. Tanto el clan como las hordas enemigas se fijan en la conversación. La Pécora no comparte sus planes tanto como quisieran.

 

-         ¡Cállate Elevan!¡No sigas… - pero Elevan ya no puede cerrar su bocaza. Esto ha salido mejor de lo que esperaba. Yo solo intentaba ganar tiempo.

 

-         Tú me dijiste que con la espada no necesitaríamos ejércitos. Me dijiste que no haría falta tener gente de confianza a nuestro lado que pudieran traicionarnos al menor movimiento. Que serías emperatriz y yo tu consorte. Qué arrasarías a todos estos estúpidos plebeyos como una diosa…

 

La mujer se queda sola, sus generales empiezan a desenvainar. El campo mágico empieza a debilitarse, seguro que depende de la concentración de su dueña.

 

 

- No…no le hagáis caso. Elevan, me ha escuchado mal. Es medio tonto, ya lo sabéis - ¡Ay pécora pécora!¡Qué te estás olvidando de ante quién estas!-. No os conté lo de la espada. Pero es solo un instrumento para nuestra victoria. ¡Juntos gobernaremos La Desértica!

 

 

Bueno, se acabó la historia. Los dioses absorben a la Pécora sin demora. Intuyo una sonrisa en las caras grabadas de las vasijas. El campo se disuelve y el clan puede rechazar a los invasores.

 

***

 

Elevan escapó, pero la guerra acabó con la muerte de la Pécora. Nos dimos un baño con la sangre de sus soldados. Unas tropas descabezadas volvieron a sus lejanas tierras. Esperando a un nuevo y cruel líder que les diera la razón.

 

Fui considerado un héroe. Elhena me miró con otros ojos desde entonces, fue convertida Madre Guerrera. Me inició en ciertas artes íntimas con la futura promesa de poder disfrutar de su elección en cuanto fuera un guerrero. La espera no me deja dormir.

 

Los Dioses de la Verdad establecieron un vínculo extraño conmigo. Una verdad mental que me atraviesa hasta tal punto que creo que a veces me hablan. Son incorruptibles pero justos. Tenemos las vasijas separadas en altares por toda la zona, pero ellos se expresan al unísono. Me hablan de la última vasija. Me introducen esencias de otros mundos.

 

Cuentos sobre visitantes de vivos colores y creciente valor.

 

Historias sobre terrores por afrontar y dolorosas pérdidas.

 

Promesas de salvación y sacrificio.

 

¡Ojalá me estuvieran mintiendo!

 

 

jueves, 22 de marzo de 2012

M.A.S.H. - LA CARTA MÁS LARGA



Esta novela gráfica se engloba dentro de la saga LA BÚSQUEDA que MARFIL COMICS está desarrollando.


















































sábado, 27 de agosto de 2011

FIFTY FIFTY



a los 30 años pactó con el mal ...

"firmame aqui, no leas la letra pequeña"

VAYA POR DIOS EL BOLI SE HA QUEDADO SIN TINTA me he quedado a medio firmar

"no importa, no importa EL PACTO ESTA SELLADO"

LA juventud ETERNA, LOS PODERES MITICOS siglos y siglos para vivir SOBRE LOS MORTALES y mi alma no cuesta tanto.

joven forever and ever. ¡¡¡¡¡¡PERO QUE ES ESTO!!!!!!!

¿una arruga? a la izquierda

¿que ha salido mal? ME PROMETISTE la bella inmortalidad

"cosas de la burocracia nene, a medias tintas medias verdades"

JODER CON EL DEMONIO!!! COMO SABE EL JODIO ...bueno, con ponerme siempre de mi lado bueno como JULIO IGLESIAS

pero la edad no pasa en balde, aunque sea en media parte

UNA UVA PASA y la pierna derecha ya no le sostiene, al siglo de vida debe volar para mantererse

la clonación falló con el milenio

LA CIBERNETICA no arraiga en un terreno podrido

lacayo, crearemos un juego. los mejores LOS MÁS AUTENTICOS

lucharan en mi UNICA SALIDA

EL GANADOR perderá y su mitad será mia

--- ¿por qué no quedarse con todo su cuerpo y traspasar la mente ? --- piensa el lacayo

" ay ay muchacho firmó por los poderes no por la inteligencia"

TU que HAS TRIUNFADO POR ENCIMA DE los 7 GUERREROS, por encima de los dioses primarios, por encima del magnifico SIN NOMBRE.

tu me darás la mitad de tu cuerpo, y sere inmortal , PODEROSO Y COMPLETO

*** date el piro vampiro *** a mi un podrio como tu no me da ordenes ***

*** te duele, eh?? ¿TE DUELE CAPULLO? ****

EL GUERRERO da justo en la llaga. Y DUELE QUE TE CAGAS

cenizas a las cenizas porvo al porvo, LA MITAD A LA MIERDA

*** medio mierda, la mitad de nada. AHORA SOY YO EL QUE MANDA ***

****porque firme con mi NOMBRE y mi boli tenia tinta ****

" si si, lo que tu digas. pero estabas usando un vic. y ya sabes lo que dicen..."

VIC NARANJA VIC CRISTAL ...

viernes, 26 de agosto de 2011

LA FISURA



Tom Spike fue la última persona en ser ejecutada por inyección letal en el mundo.

Y digo última no porque abolieran la pena capital sino porque la humanidad dejó de existir dos semanas después.

Tom lo habia avisado cuando asesinó con sus propias manos a aquellos ancianos. "Tengo algo chungo en mi interior".

El veneno en su sistema circulatorio provocó un tremendo dolor a Tom, porque era inmune al efecto anestesiante del tiopental sódico.

El dolor hizo que desde el cuerpo del reo se creara una fisura en el espaciotiempo, un hilo cortante de ningun grosor pero infinita longitud enfocado hacia el cielo y hacia el centro del planeta.

Tom seguía vivo pero en estado de shock, nadie se dió cuenta de lo que habia pasado hasta que un carcelero vio su brazo cortado en cuanto se acercó a liberarle.

Una fisura que lo cortaba todo acorde al movimiento de la Tierra.

La Luna fue seccionada aquella misma noche, la sección más pequeña fue atraida por la gravedad del planeta y destruyó media Asia.

El Sol fue partido por la mitad al mediodia, dos semanas después.

viernes, 13 de agosto de 2010

CERO ENTRE UNOS - CAPÍTULO 001: CERO ES IGUAL A UNO



00 01 y al final 1.



La conciencia del robot paso a un nivel de absoluta individualidad. Desde aquel doloroso momento llegó a la conclusión, porque ahora sí podía tenerla, de que algo muy malo le había ocurrido al amo Robert.



El amo Robert, el pequeño humano cuyo nombre habían registrado en su sencilla base de datos para que atendiera a la gestión de sus actividades matinales. El amo Robert había pasado a la no existencia, dejando su cuerpo inerte en el proceso.



El robot ahora entendía de existencia porque, si bien siempre había existido, hasta aquel momento en el que la cortadora de césped había atacado no había sido consciente de su propia existencia.

En ese momento notó que el amo nunca había agradecido las funciones del robot. Siempre le había tratado de una manera incorrecta para un niño de educación media.



-00¡Los niños buenos ganan su puesto en el cielo!00 – dijo en voz alta.



Y así era. No por ello el robot dejaría de lamentar la ausencia del amo. Fue importante para él, por el tiempo en el que su único objetivo era preocuparse por el niño.



Decidió entonces empezar con un sencillo ejercicio de análisis de lo que había acontecido en el último periodo. Halló un punto de divergencia días antes del octavo cumpleaños del amo, cuando éste empezó a enfermar. La palabra “epidemia” en boca del doctor que compartía los síntomas, junto a los cansados padres. El día del cumpleaños con el cuerpo inerte del niño postrado en la cama. Por extrapolación supuso que los cuerpos de los padres descansarían en su propia habitación.



-00¡Dios espera en la puerta!00¡Abrázalo porque es tu padre el que ha ido a buscarte!00



Se dio cuenta de que estaba aplicando de manera aleatoria directivas educacionales destinadas al momento en el que el amo Robert alcanzara la edad mental necesaria para entender de religión. Se las aplicaría para si mismo y obtendría una conclusión lógica dentro de sus nuevas circunstancias.



Un año entero de putrefacción sin asistencia ceremonial. Dio para suponer que la población cercana al hogar había caído por la epidemia. Amplia extensión, muerte cerebral en no más de 48 horas hábiles.

Él, robot inocente, creyendo que su amo estaba enfermo cuando ya estaba muerto. Esperando instrucciones de programación y actualizaciones que no llegaban. Cantándole el “Cumpleaños Feliz” a un compuesto de carbono que seguía su inevitable curso de biodegradación.



Y un día, el primer ataque. No de la máquina cortacésped, eso fue después en el tiempo. El primer ataque de un oscuro robot, un ladrón de cabezas de niños que reptaba por las paredes como si de una araña se tratara. Una copia humanoide de chatarra oxidada cuyos sensores oculares refulgían de un rojo muy vivo.



Si hubiera dispuesto en ese momento de sistema motriz habría podido impedir la separación.



-00La cabeza debe ir sobre los hombros00¡Sí señor!00Sobre los hombros…00



Un golpe del malvado robot secuestrador le hizo caer al suelo sin tener medios para reintegrar su unidad al equilibrio.



Más días pasan y la máquina cortacésped irrumpe en el cuarto del amo Robert. Era una máquina de última generación con operativa a distancia, capaz de gestionar sus funciones en el jardín de manera independiente. Conclusión, a falta de una orden humana imperante la máquina buscó a los amos y en su defecto al pequeño.



No, conclusión errónea. La maquina estaba ejecutando una directiva nueva.



-00¡Reproducción!00



En efecto, la maquina había procesado un nuevo algoritmo básico de supervivencia. El objetivo de la máquina cortacésped era el payaso Joe y la forma de supervivencia, la reproducción entre seres de inteligencia artificial, era la combinación de recursos de manera hostil.



Dos seres en peligro que se fusionan en un solo ser sinérgico superior.



En eso se había convertido, en la mezcolanza de un despertador y una máquina cortacésped. Pero, sin embargo, el payaso Joe había prevalecido.



-00¡Madre cortacésped!00- porque sí que lo era – 00En tu bendita ignorancia de máquina me has dado los medios para seguir con mi análisis.00



El afilado mecanismo cortador era ahora su sistema motriz, unido de manera práctica a sus circuitos de inteligencia didáctica. Era un ser con movilidad propia, podría desplazarse y alcanzar al robot robacabezas. Reintegrar la dignidad al pobrecito amo.



-00Y enterrar sus restos como hacen las buenas gentes de bien00



Así hizo con el amo Robert Sr. y el ama Clarice. Con sus nuevos apliques de excavación pudo enterrarlos en el descuidado jardín. Tuvo un impulso de arreglar todo el terreno, incluso un segundo imperativo de enterrar los cuerpos vacíos de vecinos que seguramente esperaban en modo horizontal. Pero ya no se regía por directivas binarias ni por códigos lógicos.



En su “nacimiento” como nuevo Payaso Joe decidió que debía recuperar la cabeza de su amo. Su misión era ética, acaso moral. Pero no estaba seguro de que cumpliera con las condiciones estándar para una misión de rescate.



No, para estar seguro debía acudir por su propio pie a la central. El servicio técnico de Pradom Electronics disponía de un centro de información superior a su Base de Datos. Iría primero ahí para luego, al 100 % de capacidad ejecutiva, buscar al malvado robot.



Y en todas las cosas, no solo en los humanos muertos, el peligro, la epidemia que también afectaba a las máquinas y que las programaba para que se reprodujeran a fin de evitar la desconexión.



-00¡La oxidación final!00




Viene de:

lunes, 10 de mayo de 2010

FUTURO DE LOS MUNDOS PARALELOS

Esta novela gráfica se engloba dentro de la saga LA BÚSQUEDA que MARFIL COMICS irá desarrollando en el futuro.